Superar juntos la adolescencia: una guía empática para padres

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Por María Dubois

La adolescencia, esto período crucial La transición entre la infancia y la edad adulta se compara a menudo con una travesía tumultuosa en el mar. Los padres, al igual que los adolescentes, a veces se ven sacudidos por olas de emociones, cambios y desafíos que surgen de repente. Todavía recuerdo la primera vez que mi propia hija, que entonces tenía 14 años, cerró de un portazo la puerta de su habitación, dejando tras de sí el olor aincomprensión mutua. Me encontré perplejo por este comportamiento que no había previsto, preguntándome si estaba haciendo algo mal.

Navegando por las aguas cambiantes de la adolescencia

Lo primero que debemos darnos cuenta, como padres, es que la adolescencia es una época de profunda transformación. El cuerpo cambia, las hormonas fluctúan y el cerebro mismo pasa por un reorganización importante. experiencia de los adolescentes trastornos emocionales y problemas de identidad que pueden llevarlos a sentirse incomprendidos, aislados o en conflicto permanente. La buena noticia es que estas transformaciones son normales y que con herramientas apropiadas, los padres pueden ayudar a sus hijos a navegar por estas aguas turbulentas.

Es esencial comenzar con comprender el origen de estas crisis. Los adolescentes buscan establecer su independencia, descubrir quiénes son fuera del capullo familiar. Sin embargo, esta búsqueda puede estar teñida de confusión y frustración, porque no siempre saben cómo expresar sus necesidades o sus emociones. Mi hija era a menudo ira sin razón aparente. Sólo después de varias discusiones abiertas comprendimos que estaba estresada por su resultados escolares y la presión social.

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guía de adolescencia

Fomentar la escucha y la comunicación.

Una de las piedras angulares de apoyo de los padres durante la adolescencia es la escucha activa. Los adolescentes necesitan sentirse escuchados y comprendidos sin juzgarlos. Esto implica colgar el teléfono, apagar la televisión y sintonizarla. atención total a su hijo cuando se abra. Cuando mi hija finalmente decidió hablar conmigo sobre sus preocupaciones, hice lo mejor que pude para escucharla sin interrumpirla, ofreciéndole sólo palabras de consuelo y aliento. Puede parecer simple, pero la calidad de esta escucha abrió la puerta a conversaciones más profundas más adelante.

También es esencial adoptar una lenguaje acrítico. Los adolescentes son sensibles a los comentarios que puedan parecer acusatorios o condescendientes. En lugar de decir: "Nunca haces tu tarea a tiempo", prueba: "He notado que pareces estresado por tu tarea". Cómo te puedo ayudar ? ". Este enfoque demuestra que usted está ahí para apoyar, no para juzgar.

Mantener límites afectuosos

La adolescencia no significafalta de reglas, sino más bien un ajuste de los límites para respetar la creciente deseo de independencia. Los adolescentes suelen poner a prueba los límites, no necesariamente para desafiar la autoridad, sino para comprender su propia libertad. Cuando mi hijo empezó a pedir más salidas nocturnas, me di cuenta de que necesitaba encontrar un equilibrio entre protección y libertad. En lugar de prohibiciones absolutas, juntos establecimos tiempos de regreso razonables y discutimos las consecuencias de las violaciones.

Los límites deben ser claros, consistentes y explicados. Imponer una norma sin explicación puede considerarse arbitrario. Cuando un adolescente comprende el razonamiento detrás de un límite (como la importancia de dormir lo suficiente para tener éxito en la escuela), es más probable que lo respete.

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Cultivar la autoestima

Los adolescentes son particularmente vulnerables a comparaciones sociales y dudas sobre ellos mismos. Fomentar una imagen positiva de sí mismos es clave para ayudarlos a navegar este momento. Esto se puede hacer por reconociendo sus esfuerzos y éxitos, por pequeños que sean. Recuerdo a mi hijo, que tenía dificultades en la clase de matemáticas, pero sobresalía en dibujo. En lugar de centrarse en sus deficiencias matemáticas, lo animé a dedicarse a su pasión por el arte, lo que fortaleció su fe en el.

Respaldar las pasiones e intereses de su hijo adolescente, ya sean deportes, arte o ciencia, puede darle una sensación de logro y una salida positiva.

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Ser un modelo de resiliencia

Los adolescentes aprenden mucho observando a los adultos que los rodean. Muéstreles cómo lidiar con el estrés, resolver conflictos y enfrentar los desafíos con resiliencia. Si comete errores (y los cometerá), reconózcalos y demuestre cómo aprende de ellos. El día que olvidé una promesa a mi hija, le pedí disculpas y lo hablamos abiertamente. Fortaleció nuestra relación y le mostró que ni siquiera los padres son perfectos.

Busque ayuda si es necesario

A veces, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, la situación puede salirse de control. Los problemas de conducta, la depresión o la ansiedad requieren ayuda profesional. Los padres no deben dudar en buscar un apoyo externo si su adolescente se muestra signos de angustia persistente. No es ninguna vergüenza pedir ayuda a un terapeuta familiar o un consejero escolar.

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Recuerdo a una amiga que, tras meses de constantes enfrentamientos con su hijo, decidió consultar a un psicólogo familiar. Este enfoque no sólo ayudó a su hijo a gestionar mejor sus emociones, sino que también permitió a toda la familia comunicarse de manera más efectiva.

El secreto: amor, paciencia y apoyo.

En definitiva, la adolescencia es una tormenta que con el tiempo se calma. Las crisis, discusiones y malentendidos son parte del proceso. Pero con amor, paciencia y apoyo, los padres pueden ayudar a sus hijos a superar este momento y a emerger más fuertes y unidos.

La clave está en permanecer presente, incluso cuando las puertas se cierran de golpe y las palabras superan a los pensamientos. Ser el ancla estable en el La tormenta interior de tu adolescente.. Y recuerde, al igual que las olas, las crisis siempre disminuyen. Un día mi hija salió de su habitación y dijo: “Papá, creo que fui un poco dura contigo antes”. Es en estos momentos de reconexión que nos damos cuenta de que, a pesar de las turbulencias, el barco familiar sigue avanzando en la dirección correcta.

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